jueves, 23 de noviembre de 2017

Atenea Promacos

Fue una estatua que se encontraba en la Acrópolis de Atenas. Su autor fue Fidias, y se calcula que tenía entre 7 y 15 metros de altura.


Fue realizada para celebrar la victoria de los atenienses sobre los persas, y pagado con el diezmo del botín de los persas en la famosa batalla de Maratón (490 a. C.).
Fue destruida en la Edad Media, a principios del siglo XIII. No se ha conservado ninguna copia de ella, pero si reproducciones en monedas y vasos. Deducimos que tenía en una mano una lanza y en la otra un escudo preparada para defender la ciudad o quizá un buho.


Un autor del siglo XIII, describe del siguiente modo:

El ropaje le caía hasta los pies. Llevaba un cinturón que le ceñía el talle. Cubría sus pechos con una coraza con la cabeza de la Gorgona. Su cuello, descubierto y largo, causaba placer sin límite al contemplarlo. Tenía marcadas sus venas y sus formas eran ágiles y bien articuladas. Sobre la cabeza, llevaba una cimera de pelo de caballo que infundía pavor. Su cabello estaba atado por detrás en una mata, mientras que los bucles s escurrían por debajo del casco eran fiesta para los ojos porque el cabello no estaba enteramente metido dentro del yelmo, sino que este permitía ver un poco de sus trenzas.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Erecteion

El Erecteion es un templo de estilo jónico situado en la Acrópolis. Fue construido en el siglo V a.C. (entre los años 421 a.C y 406 a.C.).

Tiene tres pórticos, el más famoso de ellos tiene las famosas Cariátides, en lugar de columnas.


Estaba dedicado a varias divinidades, Atenea, Zeus, Poseidón, y además también al antiguo rey de Atenas Erecteo, de ahí su nombre.


Las Cariátides estaban pintadas con distintos colores, aunque hoy se vean sin color alguno. Estas seis jóvenes mujeres representan a las habitantes de Caryae, ciudad del Peloponeso (esta ciudad había colaborado con el imperio Persa; Atenas declaró la guerra a esta ciudad y vendió a sus bellas mujeres como esclavas).

Detalle de las columnas jónicas. Se puede ver el pórtico de las Cariátides. (en arquitectura un pórtico es un espacio cubierto formado por una serie de columnas adosadas a un edificio).


Reconstrucción:

Resultado de imagen de erecteion


Plano de la Acrópolis ateniense:

El Erecteion es el número 3

lunes, 20 de noviembre de 2017

Propileos

Son la principal entrada a la Acrópolis de Atenas. Su construcción se hizo bajo el mandato de Pericles en el S. V a.C. No llegaron a terminarse, se detuvieron un año antes del estallido de la Guerra del Peloponeso.


Los propileos albergaban una pinacoteca, que se considera la primera galería de pintura del mundo.



Vocabulario La Acrópolis de Atenas

Acrópolis:
La palabra acrópolis era la parte más alta de una ciudad griega. En ella se encontrabn los edificios más emblemáticos, como los templos o plazas de reunión (ágora), y en ellas se reunían las personalidades de la ciudad o se celebraban actos importantes.
La acrópolis más conocida es la Acrópolis de Atenas, que incluye el Partenón en honor a la diosa Atenea.



sábado, 18 de noviembre de 2017

La Acrópolis de Atenas

El escritor Marcos Chicot, finalista Premio Planeta 2016, nos hace un relato fascinante del mundo griego en el siglo V a.C, en su magnífica obra EL ASESINATO DE SOCRATES.

Los griegos de esta época crearon varios elementos que forman la base de nuestra civilización.

Capítulo 86
Atenas octubre de 406 a. C.
...
Estás muy distraída
Casandra le sonrió sin responder y siguieron avanzando por la vía Panatenaica. Habían decidido dar un paseo hasta la Acrópolis para pedirle a Atenea que le permitiera concebir de nuevo, y que esta vez el embarazo llegara a término.

Subieron la gran escalinata de piedra y entraron  en los Propíleos. Casandra se percató de la mirada nostálgica de Perseo al pasar junto a la pinacoteca; sabía que de niño iba a menudo a ver los cuadros con su padre. Pasaron entre las enormes columnas que daban  acceso a la Acrópolis y se acercaron a la gran estatua de bronce de Atenea equipada con su armadura.

<<Atenea Prómacos -le pidió Casandra alzando la mirada-, protege a Perseo si tiene que volver a la guerra.>> Se temía que no iba a pasar mucho tiempo antes de que lo llamaran para combatir contra una flota espartana renovada con el dinero persa.

Más allá de la estatua de bronce se veía el Erecteion, que pese a su estructura irregular transmitía una sorprendente sensación de armonía. A ello contribuía que se que se había dotado a la nave central y al mayor de los pórticos laterales de un friso muy parecido, con figuras coloridas y un fondo de caliza negra. El templo estaba a punto de terminarse gracias a la relativa bonanza que les había proporcionado hacía cuatro años la batalla de Cíclico.

Casandra señaló hacia el pórtico de las cariátides.
-Me gusta su expresión. Transmiten resolución y serenidad.
Perseo asintió mientras las contemplaba. Siempre le habían producido la misma impresión. Alcámenes las había esculpido con un semblante serio, y la pintura con la que habían realzado los rasgos de las mujeres acentuaba su expresión solemne.

Continuaron hacia el Partenón y llegaron a su fachada trasera, la más cercana a la entrada de la Acrópolis. En el frontón, sobre un fondo azul intenso, Atenea y Poseidón se enfrentaban para ver a quién elegirían los atenienses como patrono y protector de su ciudad. Poseidón enarbolaba su tridente para que surgiera una fuente de agua salada, mientras que Atenea hacía brotar un olivo, el regalo por el que los atenienses la escogerían finalmente a ella.

Perseo observó con melancolía las estatuas de Atenea y Poseidón y se volvió un momento hacia la entrada de la Acrópolis. Cuando era menor de edad y no podía ir más allá de ese punto, su padre le explicaba desde allí todos los detalles del Partenón.

-Fíjate en el friso exterior -le decía Eurímarco-, la franja de mármol que se extiende debajo del frontón. Verá que ahí se alternan las metopas, que son los recuadros que contienen esculturas en altorrelieve, con los triglifos, que son los recuadros que sólo tienen tres pequeños pequeñas columnas cada uno.

<<Desde la entrada casi tenía que imaginarme las figuras de las metopas, pero mi padre me las explicaba con tanto detalle que era como si las tuviese delante.>>

-Las esculturas de las metopas que están debajo del frontón representan la lucha de Teseo contra lasa amazonas-le había dicho su padre-.¿Te acuerdas de quiénes son las amazonas?
-Sí, papá -había respondido el pequeño Perseo-. Son el pueblo de las mujeres que descienden del dios de la guerra y no admiten entre ellas hombres que no sean sus sirvientes.

Perseo casi podía sentir la mano de su padre posada en su cabeza mientras contemplaba las esculturas de las amazonas junto a Casandra. Su padre había tenido la suerte de a Fidias, y el propio Fidias le había explicado que había dibujado un boceto de cada una de las noventa y seis metopas del Partenón, pero que por una cuestión de tiempo había encargado la talla de la mayoría a diversos escultores, lo que explica las diferencias de estilos.

Cruzaron las columnas por debajo del frontón trasero del Partenón y Casandra levantó la mirada para contemplar el friso interno. Apenas era visibles desde fuera del templo, pero recorría los cuatro lados del pasillo que se formaba entre la columnata exterior y el edificio central. A diferencia del friso externo, el interno no tenía triglifos, sino que la decoración era continua a lo largo de todo el perímetro, componiendo una obra maestra de casi doscientos pasos de longitud que representaba la procesión anual de las Panateneas, la principal festividad de Atenas.

Avanzaron hacia la izquierda contemplando las esculturas de los preparativos ecuestres de la procesión. Nada más doblar la esquina se veía la caballería ateniense cabalgando alegremente al inicio de la comitiva; resultaba impresionante cómo un mismo relieve mostraba varios jinetes situados en diferentes planos.

Casandra señaló un grupo de caballos encabritados que tiraban de un carro.
Esos los hizo Fidias, ¿verdad?
Perseo asintió mientras recordaba las explicaciones de su padre.
-Fidias se reservaba para sí las esculturas más difíciles y las que figurarían en un lugar más destacado.
Siguieron observando la magnífica representación de los habitantes del Ática en procesión para entregarle a la diosa su nuevo peplo: ancianos, músicos, extranjeros...

...

Respiró hondo y alzó la mirada hacia el frontón delantero, el más importante del templo. Las grandes figuras estaban ataviadas con vestiduras ricamente coloreadas de azul, rojo y amarillo. La piel masculina se había pintado de marrón rojizo mientras que la femenina mostraba la blancura natural del mármol, con la excepción de los toques decorativos o expresivos de los rostros.
<<El nacimiento de Atenea>>, se dijo sobrecogida.

El conjunto representaba el nacimiento de la diosa, surgida de la cabeza de Zeus con la ayuda de Hefesto, que le había abierto la cabeza para que saliera Atenea. A su alrededor, los principales dioses del Olimpo contemplaban las escena.

Casandra intercambió una mirada con Perseo antes de subir los peldaños de la plataforma del templo. Pasó entre las primeras columnas y cruzó la segunda hilera adentrándose en el vestíbulo. Frente a ella, la gran puerta doble de madera e incrustaciones de bronce se encontraba abierta.
-Vamos-le susurró Perseo.

Atravesaron la puerta y elevaron sus miradas reverentes hacia el semblante de la diosa. Atenea estaba en pie y casi rozaba el techo con el penacho de su casco. En el rostro, en los brazos y en los pies mostraba su piel de marfil, mientras que el resto de la efigie refulgía con el brillo hipnótico del oro. La patrona de Atenas sostenía sobre su mano una estatua de la Victoria y llevaba en la otra su lanza de diosa guerrera. A sus pies se encontraba su escudo con la cabeza de la Medusa, y tras él asomaba la serpiente Erictonio, el único hijo que había tenido.

Al igual que la nave que acogía la estatua de Zeus en Olimpia, Fidias había hecho levantar junto a los muros un perímetro de columnas en dos pisos que sostenía un rico artesonado de madera. Enfrente de la diosa, un estanque poco profundo reflejaba sobre ella la luz que llegaba del exterior.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Puente romano sobre el Danubio

Nuevamente nos acercamos al mundo romano, en este caso a la ingeniería romana y nos acercamos al gran reto que supuso en aquel momento construir un gran puente sobre el gran río del Danubio, de la mano del escritor Santiago Posteguillo en su libro Circo Máximo, La Ira de Trajano.

Apolodoro de Damasco construyó este impresionante puente sobre el río Danubio en tiempos del emperador Trajano. Los restos del mismos aún pueden verse en la orilla rumana en Drobeta-Turnu Severin y en la orilla correspondiente a Serbia.

Todos los carpinteros de los que disponía Cincinato estaban reunidos en la tienda de Apolodoro. El arquitecto empezó a leerles en voz alta el capítulo sexto del libro X del tratado de Vitrubio...
El arquitecto miraba de reojo ocasionalmente hacia su audiencia. Todos los carpinteros de la guarnición de Drobeta lo escuchaban con una atención máxima, entre intrigados y curiosos. Probablemente nunca antes nadie había leído algo para ellos. Así, continuó con el texto dando los detalles de la construcción de cada uno de aquellos ingenios con el que extraer el agua de las ataguías.
Apolodoro había leído rápido y sin detenerse un solo momento. Cuando levantó la vista al final comprendió que aquellos hombres, pese a su apreciable interés, no habían entendido mucho de lo que acababa de leer. Intentó no desesperarse. Les enseñó entonces el dibujo que acompañaba el tratado de Vitrubio. Los siete carpinteros se acercaron a la mesa y miraron con atención. Al menos, pensaba Apolodoro, parecían interesados.
-A ver. Tenemos un problema con el drenaje de agua-continuó explicándose el arquitecto-. Las bombas de agua, los siphones, se han atascado por el fango. Necesitamos otra herramienta que nos permita sacar grandes cantidades de agua con rapidez. Con estos grandes tornillos de madera, si los construimos bien, se puede extraer el agua con gran velocidad y al haber mucho más espacio entre las maderas de estos grandes tornillos que en los estrechos pistones de los siphones el fango no atascará el mecanismo.
-Yo he visto alguno de estos tornillos-dijo uno de los carpinteros orgulloso de identificar aquel aparato del que les hablaba el arquitecto del emperador-. Una vez lo vi, sí, cuando estuve en las minas de Hispania, pero los llamaban caracoles egipcios.
...Al hacerlo girar el agua ascenderá, la sacaremos fuera del espacio de las ataguías y así podremos rellenar con arcilla todo ese hueco que dejará entre los dos muros de pilotes de alisos. De ese modo tendremos los muros de contención necesarios para protegernos en el centro, quedará como una piscina. Cogeremos a continuación los tornillos de Arquímedes, o los caracoles egipcios, como queráis llamarlos, eso no importa, y los situaremos en el centro de los muros de contención, en esa piscina. Extraeremos entonces el agua allí y por fin tendremos u gran agujero sin agua en medio del río sobre el que podremos ir situando los sillares de piedra que los metalarii y los esclavos traerán de las canteras próximas.

martes, 1 de agosto de 2017

El Circo romano

El escritor Santiago Posteguillo nos acerca al mundo de Imperio romano en esta nueva entrega titulada Circo Máximo, La Ira de Trajano.
Entre los muchos aspectos que iremos viendo del mundo romano, en esta apasionante lectura descubriremos cómo es un circo romano, ese edificio construido para que el público disfrutase de las peligrosas carreras de caballos.

Circo Máximo, Roma
24 de marzo de 101 d.C.

Marco Ulpio Trajano emergió en el palco imperial del Circo Máximo acompañado de su esposa Plotina y seguido por su hermana Marcia, su sobrina Matilda Mayor y sus sobrinas nietas Vibia Sabina, Matilda Menor y Rupilia Faustina...Trajano sabía que su autoridad aún no estaba completamente asentada y que eran aún muchos los que lo consideraban un César débil, como su antecesor Nerva...aún había muchos que dudaban que un hispano fuera capaz de solucionar la administración de un Estado empobrecido y al mismo tiempo mantener a los bárbaros alejados de las fronteras de Roma. El pueblo...recibió a Trajano con un mar de aplausos, y no era para menos: el Circo Máximo resplandecía reluciente tras una profunda rehabilitación ordenada por el nuevo emperador. Y es que Domiciano no se había preocupado durante sus últimos años de reparar los numerosos desperfectos que un incendio dejó en gran parte de las gradas, muchas de ellas aún de madera. Trajano, por el contrario, había ordenado reconstruir todo lo perdido en aquel desastre con ladrillo y mármol.....

Celer supervisaba que los conditores engrasaran las ruedas de los carros, que los sparsores limpiaran después bien y que todos los armentarii, los mozos de cuadra, estuvieran realizando sus tareas convenientemente. Tras él dos de los aurigatores llevaban las riendas que debían engancharse a los bocados de los caballos. Todo parecía en orden pero Celer estaba nervioso.
-Es la hora del sorteo-dijo uno de los aurigatores, y llevaba razón. Celer asintió, dio media vuelta y se encaminó al centro de las cuadras del Circo Máximo. Allí se encontraban Acúleo por los azules,, dos aurigas más de los azules, otros dos de los rojos, como él, tres aurigas por parte de los verdes y tres más de los blancos. Iba a ser una carrera de de doce cuadrigas, muy peligrosa, doblemente mortal. Durante años lo habitual había sido celebrar carrera de cuatro cuadrigas, una por cada corporación; luego se fue aumentando el número de cuadrigas,, pero toda vez que el fallecido emperador Domiciano creó dos corporaciones más, los dorados y los púrpura, y permitió que corrieran dos carros por cada una de ellas, la plebe se acostumbró a ver correr doce cuadrigas a la vez.